Son las dos y media de la madrugada del jueves al viernes. Primer jueves de mes. A esta hora, como todos los primeros jueves de mes, mis dos hijos mayores, de 17 casi 18 años y de 15 casi 16, Pablo y Mariate (María Teresa) están velando al Santísimo. Delante del Sagrario. Con ellos, junto a ellos, en toda España, miles de jóvenes hacen lo mismo. Se turnarán en la vigilia para acompañar, esta noche, entera, al dulce Cristo en la tierra. Y mañana, como todas las mañanas, se levantarán y acudirán a su colegio, a su instituto, a su facultad, a su trabajo. Y lo harán, como siempre, iluminando la faz de la tierra…
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Nos vemos.
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«Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España. (...) Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. (...) El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados.» 














Con todo el respeto, me temo que eso no te lo crees ni tú.
Perdona… pero creo que no te entiendo…