(18-08-1939). Se conoce este oscuro asunto como Código T-4 o Aktion T4.
Mediante este «programa», la Alemania Nazi de Hitler puso en práctica un plan de exterminio de deficientes y minisválidos que pronto se extendió a otros «grupos sociales». La idea era «limpiar» la sociedad aria y librarla de excrecencias costosas y, en definitiva, no dignas de vivir porque no tenían una vida digna.
Cuestionar la vida humana tiene esas cosas. Empiezas matando a los locos inútiles y ya, metido en faena, pues no está muy claro dónde parar y cuál es el límite. Claro que, ahora, la cosa se puede hacer en muchos casos, más limpiamente. Gracias al «diagnóstico pre-implantatorio», la sociedad en general y algunos padres en particular, pueden elegir, limpiamente y con seguridad, los embriones (niños no nacidos) que, fertilizados in vitro, van a terminar naciendo (vivir, ya viven), eso sí, libres de taras y enfermedades congénitas. Este método nazi de selección de indivíduos (eugenesia) está consiguiendo, por ejemplo, (mediante exterminio) que cada vez nazcan menos niños con síndrome de down.
Entiendo (creo) perfectamente la angustia de unos padres que tienen una enfermedad de transmisión genética y que no quieren que sus hijos la padezcan. Entiendo, igualmente, la angustia y miedos de unos padres a los que, antes de que el niño nazca, se les dice que va a tener tal o cual deficiencia o malformación. Es, debe ser, un trago muy duro y amargo. Pero, perdón por lo gráfico de la expresión, la solución no está en el refrán español: «muerto el perro… se acabó la rabia».
En el primer caso diré, ya sé que esto no es nada popular, que tener hijos no es un derecho. Es un tema complejo que solo apunto, pero, insisto, los hijos no son un bien cosificable cuya posesión pueda ser susceptible de ser exigida como derecho… y el hecho de que técnicamente sea posible hacer algo, esto es una obviedad, no hace que éticamente sea aceptable hacerlo.
El segundo caso (diagnóstico pre-natal de alguna enfermedad o tara) es mucho más fácil de entender. Basta con ver este vídeo:
Nota: Si el vídeo se ve es… gracias a Youtube. Si no se ve es… por culpa de Youtube.
(Nick tiene una página Web, en la que puedes encontrar mucha más información sobre él y todo lo que es capaz de hacer practicamente sin brazos y sin piernas…)
O leer esta carta escrita por una familia que recientemente ha perdido a un hijo, Álex, «campeón del cariño», con síndrome de down.
Sea la causa de la deficiencia sobrevenida, por accidente o enfermedad, o adquirida antes de nacer…
¿Quién se atreve a decir que la vida de esta gente (son solo unos pocos -muy pocos- ejemplos) no es digna; o que, de saber de antemano que iban a nacer así, habría sido razonable (piadoso incluso) impedirlo?: Kyle Maynard, Dustin Carter, Enrique Bustamante, Luís de Moya, Olga Bejarano, Nadador sin nombre, Rick Hoyt, Pablo Pineda, Javier Romañach, Ana Paula Pinto, Juan Pablo, Tony Meléndez, Marion Dia, Annae Jensen, Sandra, Sergio Hernández, Luquitas, Federico, José Carlos Carballo, etc.
Como dice Javier Romañach (tetrapléjico), la eugenesia, como la eutanasia (otra variante del mismo desprecio a la vida) no son una opción o lucha personales (nos conciernen a todos)… y la sociedad, se queja con razón, presta mucha más atención y compasión (falsa y cómoda) a quienes optan por la muerte que a quienes luchan por una vida digna. (No te pierdas los tres vídeos de la entrevista a Javier: -1-; -2-; -3-)
Decía yo que cuestionar la vida tiene estas cosas… y es que la vida, toda vida (humana) debe ser considerada sagrada y protegible. Hacer distingos y excepciones es transitar por un camino muy resbaladizo que lleva, necesariamente, a abrir más puertas. Antes del código T-4, Hitler había abordado el tema de la Eutanasia:
Eutanasia y eugenesia van íntimamente ligadas. Mediante la eugenesia (ya lo hemos visto) se selecciona (antes o después de nacer) a quien tiene derecho a vivir. La eutanasia «es la acción u omisión por parte del médico con intención de provocar la muerte del paciente por compasión». En este caso puede mediar la petición del paciente… lo que complica (aparentemente) más aún el asunto. Nadie, nos dicen los defensores de la muerte digna, tiene que ser obligado a vivir una vida que le resulta insoportable. Bueno, este tema merece una entrada específica (que vengo prometiendo y que no termino de terminar…) pero, sin entrar de lleno en el asunto, diré que el supuesto derecho a disponer de la propia vida, tampoco es, realmente, un derecho. A nadie se le permite, sin más, que se suicide porque no le apetece vivir. A nadie se le permite, sin más, que se mutile, que se autolesione, porque es libre de elegir… Dicho de otra manera, la sociedad pone medios para evitar este tipo de actuaciones contra natura (y contra ella misma -el cuerpo social-) y, todo el mundo, todo el mundo, repito, está de acuerdo en que tiene el derecho y, más aún, la obligación de usar medios, incluso de fuerza, para impedir comportamientos como los mencionados. Hablaré más de ello en otro momento.
En cualquier caso, resumiendo, el tema es, en el fondo, muy simple. La vida es un bien defendible siempre. Matar, antes o después de nacer, con cualquier excusa, es inadmisible. Los sujetos pasivos de la eugenesia y la eutanasia, están, siempre, en situación de debilidad. En el primer caso, es obvio, ni han pedido morir ni quieren hacerlo. En el segundo, su existencia puede ser tan dura que deseen la muerte. La sociedad debe mitigar el dolor, aliviar el sufrimiento, hacer esa vida soportable física y mentalmente. Matar al enfermo es la solución fácil. Admitir la eutanasia, despenalizarla, implica, además, abrir un grifo muy difícil de cerrar; y dar paso, de hecho, a asesinatos en los que el paciente no ha pedido, en modo ni momento alguno, su muerte. Esto último, que pasa invariablemente donde la eutanasia es legal o no es perseguida, hace que esta se convierta en instrumento de eugenesia (selección de indivíduos) incluso en el caso de niños ya nacidos («El primer caso de este tipo es de marzo de 1993; se trató de una niña de tres días que tenía lesiones cerebrales y en la médula espinal. Como los resultados de la terapia no eran claros, los médicos decidieron no operar y, a petición de sus padres, un médico acabó con su vida mediante una dosis letal de anestésicos») . Lo hizo Hitler, lo han hecho y lo hacen las dictaduras comunistas. Y lo hace, por ejemplo, Holanda.
La eugenesia es una práctica común en España y la mayor parte de los países del mundo civilizado (¡qué tremenda contradicción y qué primitivismo! -«los espartanos tiraban por el monte Taigeto a los niños que no servían para soldados»-). La eutanasia todavía no. Y no es un tema que preocupe (no es una prioridad) a la sociedad española. Sin embargo, el gobierno de España quiere abrir el debate para legalizarla…
Poco hemos avanzado, aquí, con ministros como el sinvergüenza de Bernant Soria (llamado así por José María López Piñero, su profesor, e ilustre historiador de la medicina) o con ministros de justicia como Bermejo el «cazador cazado» («Soy de izquierdas y como tal actúo»; «Luchamos en su día contra los papás de los que nos gobiernan y no tenemos ningún temor a los hijos»). Ambos pilares de la patria, abogan (coreando o espoleando a Zp) por la implantación del asesinato por eutanasia en España.
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Nos vemos.
Foto Alex Villoch: ‘La Razón’
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«Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España. (...) Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. (...) El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados.» 














Muy buenas! Me he encontrado tu blog y me está encantando. Me parece enorme tu reacción ante la frase de Edmond Burke. Mi enhorabuena. Cuántas verdades y qué bien explicadas. Un saludo.
Oye, muchas gracias. La verdad es que hay que hacer cosas… y esta es solo una, y pequeña, entre las posibles. Un cordial saludo.
Es tu opinión y muy respetable. La mía es otra y no tolero que nos taches de asesinos o criminales. Mi cuñado sufrió una hemiplejia severa durante 9 años. Tratándole de una depresión con todos los medios familiares y del estado a nuestro alcance… Aún así, siempre decía que si algún día le pasaba algo más grave, no quería vivir enganchado a una máquina, porque sabía que el riesgo de sufrir otro derrame cerebral era inminente. Finalmente le ha ocurrido. Tiene el cerebro totalmente dañado pero las funciones corporales bien. Los medicos auguran que vivirá en ese estado vegetal al menos 10 años, con todo lo que eso supone. Si eso te parece a ti que es vida, tanto para él mismo como para la familia… Si eso te parece decente y moral para con él… Te aconsejo una película: La Escafandra y la Mariposa. Pues mi cuñado ni siquiera puede darse cuenta de que él es él, como el de la película sí podía.
Es muy facil hablar desde el otro lado…. Saludos.
Hola Miki:
Lamento profundamente, como es natural, lo de tu cuñado.
Estos temas son siempre difíciles y dolorosos, pero permíteme algunas observaciones:
Dices: «Es muy facil hablar desde el otro lado…» lo que podría decirse, de otra manera, con el refrán/dicho español de que «¡qué fácil es ver los toros desde la barrera!». Y llevas razón, pero verás, es que es desde la barrera desde donde se ven bien los toros… El torero, el que lidia, el tenista (otro ejemplo) en la pista, están presionados, a veces -es vuestro caso- de una forma… brutal, durísima, y, precisamente por eso (no digo ahora que sea vuestro caso) muchas veces no ven «la jugada», «el pase», con claridad. Necesitan que alguien, con la «cabeza fría», «ajeno» a lo inmediato y difícil de la situación, les diga qué han hecho bien y qué han hecho mal. Obviamente no voy a ser yo quien diga eso respecto de vosotros y vuestra familia, pero es incuestionable que muchas veces las cosas se ven mejor, se analizan mejor, se deciden mejor… «desde la barrera».
Dices:
«no tolero que nos taches de asesinos o criminales». No lo he hecho, y sería una barbaridad que lo hiciera. Hace muchos años que estudié, y aprendí, que, en asuntos de moral, como en asuntos de derecho, «hay que estar al caso concreto». Igualmente aprendí, en cuestiones morales, que se puede y se debe señalar lo que está mal, pero nadie debe juzgar (salvo casos muy obvios; yo, como supongo que tú y millones de personas, “juzgo” -”juzgamos”- por poner un ejemplo fácil y unánime, a Hitler o a…) a los demás. Cada uno sabrá… pero… no llamándoos a vosotros de ninguna manera, si digo, y lo mantengo, que la eutanasia, como la eugenesia, son actos criminales: asesinatos. Y no lo retiro. Las cosas tienen un nombre. Y la eutanasia, si es realmente eutanasia (ver posdata), implica el asesinato de alguien.
Le podemos cambiar el nombre, podemos usar eufemismos (bien o mal intencionados) pero la eutanasia es lo que es: un asesinato.
Las circunstancias que describes de tu cuñado son de una extraordinaria dureza y dificultad. Y él mismo decía, nos cuentas, que no quería una vida así. Lo creas o no, lamento profundamente vuestro sufrimiento. Y, obviamente, no «apuesto» por el encarnizamiento terapeútico. Pero, a veces, las «fronteras» entre un acto y otro son difusas. Espero que podáis llevar este dolor de la mejor manera posible y tomar la mejor decisión.
Un abrazo.
Pablo G.
Pd.- Conceptos y equívocos respecto de lo que es la eutanasia y lo que es lícito o ilícito respecto de la vida humana en esas situaciones límite, aquí:
http://www.muertedigna.org/textos/eutan.htm
¡ Caramba Pablo! la verdad es la que nos hace libres, aunque duela…
muy acertado todo lo que dices y que comparto totalmente.
Emilia
Por cierto se me olvidaba, enhorabuena, me gusta Tu blog.