Casi todos tenemos un imbécil a nuestra izquierda. Y, a veces ¿por qué no? a nuestro lado o a la derecha.
Dedico esta entrada (sé que me lee) a mi imbécil particular.
Mi imbécil particular, además de serlo -imbécil, digo- está impregnado (es característica frecuente en ese tipo de idiocia) de aire pedante e ínfulas de no sé qué. Cita en las cabeceras de su sitio, sin mencionarlos, atribuyéndose él la genialidad, a Platón y a Blum; usando, es evidente, el aire pomposo de su amo. Y presume de…
Presume “mi” imbécil de respetar las ideas de los demás, y (hay que reconocérselo) en parte lo hace. Pero solo en parte.
Haces unos comentarios en su bitácora y te los publica, pero luego responde a ellos en tono displicente y airadillo. Sigues haciendo comentarios amables en las formas, aunque discrepantes en el fondo y… ya se va cabreando y te contesta manteniendo (y subiéndolo) el tono con el que desde el principio apuntó que embestiría. Además, censura (corta, borra) parte de lo que tú escribes.
Tú, que a estas alturas sabes que no merece la pena y que, el muy imbécil, (ya) no va a publicarte los comentarios, le envías, empero, un par más. A modo de despedida. Con el mismo tono educado de siempre (estás en su casa), cortés en las formas, pero poniéndolo frente a un espejo.
El imbécil, por supuesto, no solo no te publica los comentarios sino que pone él alguno más mintiendo sobre ti y lo que le has enviado; y usando ya, más claramente aún, modos insultantes.
Como no podía ser menos, tratándose del imbécil de tu izquierda, luego se va (se viene) a tu blog y te pone en él, para que se los publiques (¡hay que ser imbécil!) un par de comentarios mal redactados, pretendidamente amenazantes, y empapados del mismo tono que usó en su bitácora.
Luego, como es imbécil, se queja en su blog de que no se los publiques y… de vez en cuando pasa por aquí (generando tráfico) para ver si yo me parezco a él (en lo de la imbecilidad) y he dado luz a lo que me escribe.
Un día hablaré, más en general, de ese tipo abundante de imbéciles que hay en la blogosfera. Pero hoy quiero dedicarle el post a él. A mi imbécil particular.
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Nos vemos.
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«Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España. (...) Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. (...) El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados.» 














Si quieres sentirte útil, creativo, normal, respetuoso, en definitiva, un poco mejor y que haces las cosas medianamente bien, pon un imbécil en tu vida.
De esos imbéciles hay muchos, y quizás, nosotros mismos, que pensamos que no lo somos, digo quizás, seamos también un poco imbéciles.
A raíz de leer tu post, me he ido corriendo a ver la definición que hace la RAE de la palabra imbécil, y personalmente prefiero mil veces antes ser un capullo que un imbécil.
Parece que imbécil es un insulto infantil y sin maldad alguna y no es así, nada más lejos de la realidad, es un insulto de coco y huevo, y a la altura y del mismo tipo del ya gastado HP.
No se quien será tu imbécil particular, pero debe de ser alguien especial para que le hayas dedicado palabras tan duras y que probablemente (como la gran mayoría de imbéciles) no será capaz de reconocer ni su error, ni su falta de respeto ni nada de nada.
dejando un lado, el objetivo de tu escrito, solo felicitarte por lo bien que está escrito. Creo que deberías escribir artículos más largos, es mi opinión.
Un saludo, y no desesperes,
Querido Tomás:
¡Qué benévolo eres conmigo! Te lo agradezco. Coincido contigo, especialmente, cuando dices eso de:
«De esos imbéciles hay muchos, y quizás, nosotros mismos, que pensamos que no lo somos, digo quizás, seamos también un poco imbéciles.»
Coincido, sobre todo, en la parte de que quizá nosotros mismos seamos también un poco imbéciles. Ojo, lo digo solo en lo que me toca que, a veces (me temo), no es poco.
Gracias, como siempre, por pasar por aquí y por tus amables palabras.
Pablo G.
No soy benévolo, solo conozco tu parte de la historia, cuando tenga el puzzle completo del todo entonces diré algo. Por ahora solo escucho(leo).
Lo bueno de la gente que reconoce que en ocasiones se comportan como imbéciles, es que son capaces de reconocer su error o su falta de respeto(que normalmente es de lo que se peca al ser imbécil) y pedir perdón y disculparse.y lo que es mejor, luchan por mejorar.
Pero por regla general, el que es imbecil 100% piensa que lleva razón, y puede que sea asi, pero le pierde las maneras. la falta de respeto, y su propio ego
Un saludo
Hola:¡Me has sorprendido! ¡Te va la marcha! y también me he reido; no te cortas ni un pelo. Lo bueno es que no pones nombres y los demás no sabemos quien es.
Yo eso se lo diría a alguno de izquierdas que yo me sé, pero mi angelito se enfadaría. Me recuerdas un poco a mí cuando… no hace tantos años. Era dura para escribir y los ponía, así como tú…. ¡A parir!. Es bueno ir conociendote.
A veces no me atrevo a escribir mucho en las web, en los foros y cosas así, pues pienso que pueden decir: ¡Ya está otra vez esta aquí! ¿No tendrá nada más que hacer?
Le he dado un pequeño repaso y tienes unas cosas muy interesantes, he bajado algunos escritos que tienes de aciprensa sobre los abortistas.
Me he reido, y de paso me he quedado asombrada de los videos de la ministra cuando da la esplicación del aeropuesto de Barajas y al mismo tiempo estupor y vergüenza ajena. ¡Que bajo se ha caído en política!
La verdad es que no puedo mirar la TV. Lo tengo terminantemente prohibido… estoy mal del corazón y cuando los oigo,me paso todo el tiempo diciéndoles de todo. ¡Es de verdad! Me altero. Y mi hijo me apaga la tele.
Ya volveré que tienes cosas muy interesantes…
Un abrazo…. menchu
Menchu:
Muchas gracias por estar por aquí. Es tu casa, así que entra y escribe cuando quieras.